2º Clasificado: "Las manos que contaban historias
Y sin apenas advertirlo, el tiempo fue dejando surcos
profundos en sus manos. Manos que no solo labraron la tierra, sino que también
pasaron páginas gastadas al calor del fuego, contando historias a hijos y
nietos.
La vida transcurrió tan sigilosa que, cuando quiso darse
cuenta, ya no era ella quien sostenía los libros, sino los más pequeños de la
familia, rodeándola con ternura. En su último aliento, escuchó cómo una voz
infantil leía para ella.
Entonces entendió que las historias nunca terminan:
simplemente cambian de manos."

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